miércoles, 6 de abril de 2011

Real del Monte Pueblo Mágico Hidalgo


Hermosa ciudad que durante siglos se ha dedicado a la minería, ha pasado por épocas de bonanza, siempre conservando la belleza de sus calles y bellos callejones llenos de atractivos antiguos.
Se dice que en tiempos del virreinato se daba el nombre de Real a todo lo que estaba bajo el dominio de la corona, tal vez por ese motivo lleva el nombre de Real del Monte, antes de la conquista, Real del Monte era conocido con el nombre de Magotsi del otomí Ma, que significa altura y Gohtsi, paso, portillo, portezuelo. Actualmente se llama Mineral del Monte.
En este pueblo se llevó a cabo la primera huelga de la historia de México en 1799, conflicto entre Pedro Romero de Terreros Conde de Regla y sus trabajadores hace 239 años por la defensa de los derechos laborales y la mejoría de las condiciones laborales.
En Real del Monte se llevaron a cabo los primeros partidos de fútbol y tenis en nuestro país. En la época del auge minero del siglo XIX, Real del Monte se llenó de trabajadores ingleses convirtiéndolo en un pueblo colonial muy británico.
Hoy en día se puede pasear por sus inclinadas calles adoquinadas y disfrutar la vista de las casas multicolores, algunas de las cuales han remodelado sus interiores para dejarlos como estaban hace más de un siglo. A principios del siglo XX existieron en esta población más de 140 minas, y en algunos años la explotación de plata de la región ocupó el primer lugar del mundo. Donde también podemos visitar Talleres de Platería y de la elaboración del tradicional Paste que es una empanada hecha a base de harina, mantera y sal (en ocasiones hojaldrado) relleno tradicionalmente de papa con carne aunque actualmente existen de distintas combinaciones de ingredientes.
En la segunda semana de julio se lleva a cabo el Festival de la Plata, que presenta eventos culturales en sus plazas y callejones, una interesante muestra de artesanías en plata.
También se celebra en estas fechas del Día del Minero (11 de julio).
Aquí la plata y la madera, trabajadas de la manera más exquisita y caprichosa, se conjugan para despertar la atracción del visitante.
Caminar por las calles es encontrar en los recodos más inesperados, esa pieza que resume nuestra experiencia en las alturas del pueblo, es saber que en Real del Monte, en manos de sus artesanos, el único fruto es la tierra.

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