sábado, 2 de abril de 2011

Fin de semana en Holbox para nadar con el tiburón ballena


Después de habernos enterado de la posibilidad de nadar con tiburón ballena (Rhincodon typus ) en la costa norte de la Península de Yucatán, en una isla llamada Holbox, fue imposible desistirnos de hacerlo.
Todo comenzó cuando por unas amistades nos enteramos de la existencia de la pequeña isla, pues únicamente mide 40 kilómetros de largo. Por Internet buscamos la manera más factible de irnos y en la revista México desconocido encontramos información. Por cuestión de tiempo y distancia optamos por volar a Cancún.
Jueves
Una vez en Cancún, tomamos un autobús colectivo que nos dejó en la estación de camiones. La ruta es Cancún –Chiquilá– Holbox. El trayecto, con sus impredecibles paradas en los pueblitos aledaños a la carretera, fue interesante.
En Chiquilá investigamos lo necesario para tomar el tour de nado con tiburón ballena. Ahí compramos los boletos para el ferry, el medio más común para poder cruzar a la isla. Al subir todo el equipaje es colocado delante de la embarcación al aire libre y uno pasa a una zona techada llena de bancas fijas para sentarse. Al iniciar el viaje, no dudamos en solicitar nos dejaran ir con el equipaje. Fue un deleite. Tuvimos la oportunidad de ver una tortuga marina y distintos peces para nosotros desconocidos. Después de tan sólo 20 minutos, llegamos.
Al bajar nos esperaban varios lugareños en el muelle con sus bicicletas de carga, que te cobran diez pesos, y uno que otro perro callejero. Pareciera como si estos últimos formaran parte del comité de bienvenida, contentos y moviendo la cola a la expectativa de ver quien llegaba. Por supuesto fueron quienes encabezaron la comitiva de turistas desde el muelle hasta la plaza principal. Por fin llegamos al hotel, donde nos dimos un duchazo para aminorar el intenso calor.
Al salir al pueblo, nos percatamos de que está integrado principalmente por pescadores y por una comunidad de italianos, ciertamente considerable para el tamaño de la población. Hay todo tipo de hospedaje ahí. Desde la renta de habitaciones y bungalows, hasta un par de hotelitos no muy grandes, pero con todas las comodidades. Para comer hay varias opciones, principalmente cerca de la plaza principal. Elegimos el restaurante Evelyn, muy famoso por sus pizzas. Es el lugar con el horario más amplio de servicio.
Después corrimos a ver el mar. Nunca nos imaginamos la grandeza del lugar. La claridad y tibieza del agua armonizaba con los distintos matices de turquesa y esmeralda, que se empataban al mismo tiempo con el claro y fino grano de la arena. Simplemente espectacular.
La isla de Holbox ofrece muchos kilómetros de playas vírgenes con arena coralina, por tal característica aun durante las horas altas de sol, es posible caminar por la arena sin quemarse. Este paisaje se junta con la exuberante vegetación de sus manglares. Por lo que no es casualidad que se haya declarado como Área Natural Protegida, la región conocida como Yum Balam. Dicha área es de suma importancia para las más de 30 especies de aves que migran por la ruta transgolfo, tomando la isla como el primer sitio de descanso en tierra firme antes de continuar con su migración a América del Sur.
Fue una verdadera sorpresa descubrir que cuando creíamos que tan sólo íbamos a nadar con el tiburón ballena, terminaríamos pasando unos días en una de las playas más hermosas de México.
Ya era hora de reservar para el día siguiente y así ver de cerca al tiburón ballena o pez dominó, llamado así debido a su pigmentación tan característica, delgadas líneas claras verticales que se alternan con lunares blancos en un fondo oscuro. Ya durante el atardecer, disfrutamos enormemente la caída del sol que pintaba cálidamente el cielo con sus distintos matices rojizos. No pudo haber mejor escenario para una caminata por la playa.

Viernes


Nuestra cita era en el muelle a las 7.30 horas. El fresco de la mañana y el hermoso paisaje del amanecer nos terminó de despertar de excelente humor. Así abordamos la lancha rumbo a Cabo Catoche. Durante el trayecto es muy común la presencia de delfines, quienes juguetonamente gustan de seguir a las embarcaciones. También es posible, según la época del año, coincidir con la manta diablo (Manta birostris), lo cual es espectacular. Sus dimensiones, comportamiento y nado, añaden un plus al trayecto, sobre todo si se tiene la suerte de verlos saltar dorsalmente.
Ya aproximándonos a la zona del tiburón ballena, el guía nos dio las especificaciones pertinentes, ya que por fortuna el nado con este enorme pez está regulado por las autoridades en pro de su bienestar.
Todos estábamos a la expectativa. Al poco rato, en la tranquilidad total de esta zona, a lo lejos se logró ver una aleta dorsal en movimiento. Una vez localizados, y todos con equipo para snorquelear, nos turnamos de dos en dos. Por respeto, guardamos cierta distancia para no incomodarlos. Fue fascinante nadar al lado del pez más grande del mundo. Su angosta boca se extiende a todo lo ancho de su aplanada cabeza; sus ojos son pequeños, ubicados a los costados de la boca; las aberturas branquiales son largas y se extienden sobre las aletas pectorales; su poderosa aleta caudal es semicircular. Puede llegar a alcanzar longitudes de hasta 14 metros.
Una vez terminada la experiencia, más de uno se quedó dormido durante el trayecto de regreso, tal vez de la tensión y la emoción.
Cenamos, y nos coordinamos con quien fue nuestro guía, para poder recorrer en kayak los manglares al día siguiente.

Sábado


Amaneció y fue más notorio por el olor a café. En las cabañitas donde nos hospedamos, incluía el desayuno, y la propia brisa favoreció que su aroma entrara por las ventanas de nuestra habitación. Café recién hecho, algo de fruta y un par de piezas de pan tostado con mermelada. Durante el día disfrutamos de la playa y del mar.
A las 16:00 horas nos reunimos con Andrés, quien es el único que realiza la excursión por los manglares en kayak. Así nos acercó al inicio de los manglares, donde horas después seríamos recogidos. Este recorrido es muy interesante, dada la exuberancia de la fauna que ahí se alberga. Es común encontrar ibis blancas, fragatas, garcetas blancas, cormoranes de doble cresta, pelícanos blancos, garcetas rojas, espátulas rosadas, garzas, pelícanos grises y flamencos rosas entre otras especies. Una vez de vuelta, nos dispusimos a arreglarnos para ir a cenar. Cansados de remar, no hubo más qué hacer, sólo esperar de nuevo el amanecer.

Domingo


Después de desayunar, acordamos dar un paseo. Ya en la tarde que el calor baja, pudimos montar a caballo por la playa y ver de nuevo el atardecer. No nos fuimos a dormir, sin antes arreglarnos con un taxista para asegurar nuestro transporte al muelle muy temprano. Nuestro ferry salía a las 7:00 horas. Al llegar a Chiquilá compramos los pasajes a Cancún. Nos dimos cuenta que los choferes aprovechan para desayunar ahí, así que fue el indicador de que se comía excelente ahí, ellos siempre saben. Así nos despedimos con las mejores pescadillas de cazón y raya, con col rallada y una salsa roja bien picante.

TIPS


Servicios médicos
En Holbox únicamente pueden recibirse los servicios básicos, ya que sólo cuenta con un centro de salud. Para enfermedades o accidentes complicados deberán ser trasladados a Cancún. Sin embargo, hay un par de pequeñas farmacias donde se puede conseguir lo básico.

Telefonía y comunicación


En el pueblo existen teléfonos públicos y tres cafecitos de Internet (Tony, a dos cuadras de la plaza principal).

Bancos


No hay bancos en Holbox, ni cajeros automáticos  y casi ningún comercio acepta tarjeta de crédito, por lo que se deberá prever el efectivo para la estancia. Es posible el giro postal.

Qué llevar


Protector solar y mucho repelente de insectos.

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